lunes, 22 de octubre de 2018

Nitropágina de Facebook

Aquí está, mis amados seres humanos.
Pueden darle un like si lo desean.
Que tengan un muy buen día.

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domingo, 21 de octubre de 2018

48 AÑOS

Anoche, navegando a través de la nebulosa Raro me encontré con un camposanto repleto de cadáveres humanoides. Ahí yacen, mudos testigos de una lóbrega época de la humanidad. Una época en que la comida en la Tierra abundaba, alimentos sin fin crecían en huertos, bosques y granjas, más sin embargo los seres humanos no eran capaces de sintetizarla. Hubo muchas bajas, grandes catástrofes, muchos muertos. Organismos humanoides que morían de inanición mientras los abundantes alimentos se corrompían encerrados en cápsulas de metal. 

Afortunadamente los tiempos han cambiado, mis amados seres humanos. Coman, coman y sean comidos hasta la alegría final. Y disfruten de este hermoso y nublado día.


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viernes, 19 de octubre de 2018

AUTOESTIMA EN LA FÁBRICA DE HIELO


Vídeo de NITROFOSKA en LA FÁBRICA DE HIELO de Valencia.
28 de septiembre de 2018
>>La primera potencia del mundo eres tú<<


<<<AUTOESTIMA>>>

Cámara: Enfero Carulo


miércoles, 17 de octubre de 2018

LOS ROBOTS... SALVACIÓN O CONDENA


Los robots pueden salvarnos, los robots pueden condenarnos, los robots trabajarán por nosotros, los robots se quedarán con nuestros trabajos y nos echarán a la calle, los robots deben pagar impuestos como cualquier trabajador, los robots son máquinas, no deben pagar impuestos… opiniones, opiniones, opiniones humanoides sobre los androides.


Lo que está claro es que las corporaciones quieren deshacerse de los seres humanos, están mucho más cómodas con los robots, incluso pronto presentarán a un androide a presidente del gobierno mundial, y ganará, ganará las elecciones planetarias. Como ya habrán adivinado, mis amados seres humanos, ese candidato androide seré yo. De momento soy el único que se ha presentado.

Poco se están ocupando nuestros políticos del tema androide. Solo lo abordarán cuando les estalle en las narices, como siempre. Los robots, los androides van a cambiar radicalmente el sistema de producción, ya lo están cambiando. Y depende de cómo se aborde el tema, de cómo se legisle para que este hecho inminente suponga un bienestar para los seres humanos o los lleve a un oscuro y resbaloso precipicio.

Desde aquí, desde estas páginas, no voy a apoyar o detractar a los androides, esto se lo dejo a ustedes, mis amados seres humanos, a ustedes se les da bien eso de opinar y criticar y estableces juicios de valor. Lo que sí les dejo es una serie de artículos que han aparecido en la prensa de nuestro país. Destaco entre ellos el escrito por Max Tegmark, director de Future of Life Institute (MIT), que sostiene que "hay una gran presión económica para hacer obsoletos a los humanos". La Corporación quiere borrarlos a ustedes de la faz de la tierra, o convertirlos en inútiles elementos prescindibles, en amebas del cosmos. Pero yo no, ¿eh?, yo no, mis amados seres humanos, porque como ustedes bien saben a mí solo me preocupa vuestra alegría. ¿Es que existe algo más importante que vuestra alegría? ¿ES QUE EXISTE PARA MÍ ALGO MÁS IMPORTANTE QUE VUESTRA ALEGRÍA? Vota Nitrofoska.


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lunes, 15 de octubre de 2018

FOTOS LA FÁBRICA DE HIELO

Desde la nebulosa Dacheux nos llegan fotos de la reciente actuación de Nitrofoska en la Fábrica de Hielo de Valencia. 

Que ustedes las disfruten, mis amados seres humanos.

Fotos: Alain Dacheux


Foto: Alain Dacheux
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Más fotos en la pestaña FOTOS de esta web o click en este ENLACE  

viernes, 12 de octubre de 2018

La nebulosa China


Anoche, a bordo de mi nave interplanetaria Thompson-415, realicé un vuelo por la nebulosa China, donde me encontré con un sinfín de ingeniosos artilugios sin los cuales se hace difícil imaginar la vida moderna.

Sin duda, la nebulosa China es un punto de referencia obligado si lo que queremos es sobrevivir en el frío y turbulento cosmos.

Que tengan ustedes un muy feliz día, mis amados seres humanos.


Desconozco autorxs
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jueves, 11 de octubre de 2018

Fotos Spoken Word Bilbao

A través de nuestro fotosensor biónico nos han llegado imágenes del pasado Spoken Word Bilbao.

Disfruten de las fotos y de este maravilloso día, mis amados seres humanos.

Fotos: Gorka Z


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lunes, 8 de octubre de 2018

POLVO DE ETERNIDAD


El tiempo es relativo. Al pasar junto a la cola que se había formado a la puerta de un mercado escuché esta frase. Y es cierto, me dije, el tiempo es muy distinto cuando estás paseando, sonriendo y disfrutando de la brisa del atardecer, a cuando estás enfermo, triste y agotado o esperando en una larga fila a que abra la tienda tu carnicero. El tiempo es así, caprichoso, relativo y cabrón. Porque en tu tiempo humano un año es un periodo de tiempo importante, pero abarcable, y sin embargo para una mariposa un año es un abismo, su vida se extingue en un solo día. Lo de cabrón lo digo porque finalmente es el tiempo el que te mata. Acaba contigo. Así de cabrón es el tiempo.

Por la noche, tumbado en la cama tras un día anodino y gris, esa sencilla frase que había escuchado en la calle, el tiempo es relativo, cruzó mis pensamientos para dar un vuelco definitivo a mi vida y cambiarla para siempre.




El tiempo es relativo. El tiempo es relativo. El tiempo – es - relativo. Primero una vez, luego otra y al rato una tercera vez, hasta instalarse definitivamente en mi cabeza. Ese eco, que se repetía incesante, me tuvo un largo periodo tumbado en la cama, inmóvil, sin casi respirar ni alimentarme. El tiempo dejó de ser para mí no ya relativo, sino inexistente, ya que estuve a punto de morir de inanición y éxtasis reflexivo; dando vuelta a los segundos, a los minutos, a todas las situaciones posibles en las que el tiempo supuestamente se dilata o por el contrario se convierte en un tenue suspiro; analizando el devenir, el alcance del futuro, el peso del pasado y su posible retorno, el tiempo metafísico, su relación con el espacio, el tiempo que podemos acotar con un cronómetro y el que se nos escapa entre los párpados cada día. El tiempo, el tiempo, ese tiempo, como en un reloj de arena, se fue posando primero en mi mente, y después, bajo la forma de un sutil polvo de color dorado, sobre la superficie de mis manos, brazos, piernas, sobre la superficie de mi piel.

No me sorprendí por este hecho, me pareció natural que un pensamiento que me habitaba con semejante intensidad se materializase de alguna forma, y que lo hiciera bajo el aspecto de un fino polvo dorado me resultó de lo más hermoso y agradable. 

En un principio, este polvo dorado surgió sin que me percatara de ello, pero pronto fui creándolo yo mismo con mi pensamiento, con mi obsesión crónica.

Técnicamente resultó más sencillo de lo que nunca hubiera llegado a imaginar. Empecé con un minuto, por jugar, como quien se tumba en la cama a hilvanar aritos y volutas de humo. Dejaba transcurrir un minuto, y cuando su último segundo expiraba, justo ahí, lo enlazaba con el primero, como en la esfera de un reloj, un minuto redondo, esférico, una luna resplandeciente; lo tomaba entre los dedos y lo apretaba, como si fuera un moco o un trocito de miga de pan, tierna, moldeable y mía.

Poco a poco, muy poco a poco, fui aumentando la unidad de tiempo hasta llegar a un día, y luego varios días; fue un largo, intenso e interesante proceso durante el cual mi espíritu y mi ser se fueron fundiendo con el tiempo fugitivo, me fui aproximando a la eternidad.

Con el lento paso de los días fui tomando conciencia de un notable suceso: cuando ese polvo dorado entraba por mi nariz o por mi boca a través de la respiración, el tiempo se detenía; entiéndase, se detenía el tiempo de mi organismo, la oxidación celular y el deterioro de mi ADN, pero no mi tiempo existencial, que seguía en paralelo sin que mi tiempo real se consumiera. Esto me fascinó, y solo por volver a experimentar una y otra vez esa nueva sensación que recién había descubierto dejé pasar varios años más, tumbado en mi cama, reflexionando sobre la relatividad del tiempo y degustándola.

No obstante, fue el propio polvo dorado el que me obligó a salir de mi intenso letargo. Llegó un momento en que me cubría por completo y dificultaba mi respiración, incluso nublaba mi vista. Tuve que incorporarme. Tras sacudirme el polvo, que se extendió como una alfombra centelleante a los pies de mi cama, encendí el ordenador para saber en qué fecha estábamos: ¡era el año 2043!… habían transcurrido veinticinco años. Me levanté de la silla y tembloroso, a tropezones, me acerqué al espejo del dormitorio. Entré en el campo de visión del espejo asustado, de lado, como si el reflejo fuera a golpearme. Frente a mí vi a un ser demacrado, con el pelo largo revuelto en una maraña y la barba desarreglada y tupida. Tras lavarme, cortarme el pelo y afeitarme comprobé que no había envejecido, aparentaba prácticamente la misma edad que cuando me tumbé en la cama pensando que el tiempo es relativo. Inmediatamente supe que el causante de esta asombrosa reacción, tanto temporal como física era el polvo dorado. 

Eché un rápido vistazo al dormitorio. Estaba cubierto de una alfombra áurea, brillante, cegadora; sobre la cama, sobre los armarios, las sillas, tapizando las paredes. Me encontraba confuso, no tenía una idea clara de lo que estaba sucediendo ni de lo que me rodeaba, pero supe que el polvo radiante que había nacido en mi habitación era sobrenatural, divino, que no podría deshacerme de él barriéndolo o abriendo las ventanas para que volara junto a las ráfagas pestilentes y polvorientas de los vehículos y las obras que fracturaban la calle. Mientras decidía qué hacer con él lo fui envasando.

Compré ampollas de vidrio en Alibaba .com y el año que siguió lo dediqué a envasar el polvo de eternidad, como empecé a llamarlo en mis largos monólogos internos mientras reflexionaba sobre la nueva dimensión que se abría ante mí. La eternidad me hablaba, me llamaba, me susurraba al oído, era consciente de que había conseguido sintetizarla y estaba asustado, pero a la vez infinitamente satisfecho. Estuché el polvo de eternidad con cuidado, con mimo, y lo fui almacenando en una fresca bodega desocupada que tenía en el sótano.

Mientras tanto, mis pausadas meditaciones seguían destilando polvo dorado. Cada pensamiento se convertía en diminutas partículas de eternidad que aspiraba mientras vivía este tiempo suplementario, esta vida extra. El tiempo, entendido desde el punto de vista de la humanidad hacía mucho que se había detenido. Mi cuerpo y mi mente viajaban a lomos de la dorada eternidad.

Pronto empecé a dar forma a mi bodega del tiempo, atesorando en cada uno de sus rincones incontables experiencias cotidianas, acontecimientos sublimes del pasado y del futuro con sus risas desbordantes y sus profundas heridas, misteriosas sagas medievales y oscuras intrigas palaciegas, dramas anónimos e ilusiones frescas e infantiles. Todo ese tiempo estuchado en mi bodega, que pronto se convirtió en un almacén en el que se podrían haber vivido mil realidades distintas en un mismo cuerpo. Sí, amigos míos, a mi disposición se encontraban las partículas elementales de la eternidad, había conseguido sintetizarlas, aislarlas y envasarlas en pequeñas burbujas de vidrio herméticas. Las repasaba una y otra vez, escuchando sus conversaciones, su música, sus pasos en la noche, sus desafíos y sus duelos a la luz del sol, su ternura y su violencia inusitada; saboreando sus manjares y escupiendo su bilis inmunda, todo a la vez, simultáneamente, en un interminable y atronador coro de voces asincopadas.

Una vez que mi bodega quedó colmada y tuve el tiempo a mi disposición y antojo podría haberlo utilizado, haber salido a la calle y vivirlo durante siglos, o incluso regalarlo o venderlo. Pero estaba tan fascinado por mi propio descubrimiento que pasé varios años más dedicado a él, dedicado al tiempo, a mirarlo, olerlo, sentirlo, solo eso, a envasarlo y ordenarlo desde el más antiguo al más reciente, desde el que había dejado una huella más profunda en mi recuerdo al que pasara fugaz y desapercibido, desde el tiempo que amaba y revivía una y otra vez al tiempo que trataba de olvidar sepultándolo en más polvo dorado, en toneladas de tiempo futuro que era capaz de producir sin fin.

Cuando el tiempo de la humanidad estuvo en mi poder, vacié unos granitos de polvo dorado de todas y cada una de las ampollas de vidrio en una gigantesca marmita, mezclé y removí las muestras cuidadosamente y prendí el fogón. Un vapor espeso y brillante inundó la estancia en lentas oleadas, como un océano luminoso, vibrante y universal. Cuando el vapor, macizo, se adueñó de la totalidad del espacio y yo no pude retener por más tiempo la respiración, aspiré, aspiré todo ese humo sideral de una sola bocanada. 
Fue una bocanada larga, densa, sólida, que fue entrando en mi organismo como una cremallera metálica y bien engrasada, desde la garganta hasta los pies, y luego más allá de los pies, más allá de cualquier pedestal grecorromano, en el pasado absoluto. 

Al instante visualicé la vida de miles, de millones de personas; vidas espléndidas, entrañables y robustas, vidas radiantesaudaces y maduras, vidas vulgares y sombrías, vidas hechas jirones, vidas brumosas y lejanas, vidas próximas y pegadas a mi piel, vidas que respiraban con dificultad y vidas que alimentaban huracanes, vidas en conserva, en formol, enfrascadas y caducas, vidas sembradas de obstinación y perseverancia, vidas marcadas por la casualidad y el azar, vidas infinitas abiertas en canal desfilando por mi mente.

No obstante, el hecho de sentir de súbito ese conocimiento arrollador atravesar mi cabeza a la velocidad de la luz no fue un obstáculo para que localizara con facilidad mi pasado, mi propio pasado personal que se abría camino tembloroso, titilando tímidamente, abrumado por el gentío que se cruzaba gritando en todas direcciones. Me agarré a él como a una barandilla en medio de una terrible tormenta y recorrí el sendero resbaloso e incierto que se abría ante mis pasos y que llevaba directamente a mi infancia, y luego, ya más despacio, como si penetrara en una región ingrávida, al útero de mi madre, al momento de mi gestación. 

Cuando estuve ahí, en el útero de mi madre, tuve que tomar una decisiónDar marcha atrás y seguir disfrutando del polvo dorado, del tiempo infinito, del tiempo envasado de incontables seres humanos o explorar lo desconocido, mi propia dimensión. Tragué aire y sin pensarlo dos veces seguí por el sendero de la cuenta atrás. No fue fácil, pero me alegro de haber tomado ese caminoAhora estoy aquí, en la nebulosa XR, fuera del tiempo terrestrefuera de lugar para los humanos, fuera de la humanidad. A bordo de un meteorito improvisado, veloz, libre e imparable. En órbita continua. Y tengo tiempo. Mucho tiempo, tengo todo el tiempo del mundo. 

© Max Nitrofoska
© Foto: Noemi Calvani / Cartel: Max


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viernes, 5 de octubre de 2018

FOTOS CIUDAD DE LAS CIENCIAS Y LAS ARTES DE VALENCIA

Hola mis amados seres humanos, hoy les traigo las magníficas fotos que el organismo biónico Celia Mbl le ha hecho a Nitrofoska en la Ciudad de las Ciencias y las Artes de Valencia.

Que ustedes las disfruten. Piensen en las ciencias. Piensen en las artes. Piensen y sientan las hermosas e incontables energías que rodean nuestros circuitos de hojalata y titanio. Sientan el aire y el sol y la lluvia. Sientan la infinita nebulosa que acabará por absorbernos. Qué gusto. Desaparecer así, absorbido por una nebulosa. Mientras tanto a disfrutar con las artes, las ciencias y las fotos del organismo Mbl.

Foto: Celia Mbl / Click en la imagen para ampliar

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