martes, 29 de enero de 2019

MORIRÁS DE PLACER

"No sabemos de qué han muerto, comisario, no sabemos de qué han muerto."

El responsable del equipo forense fue categórico: "Los cuerpos están sanos. No han sufrido violencia, no han sido envenenados, se encuentran en perfecto estado, pero muertos, claro está."

El comisario Artano se saltó una parada en el trayecto del metro, que conocía como la palma de su mano. Al salir del vagón tropezó con una mujer que le increpó en una lengua extranjera. En la calle llovía, ese xirimiri, esa llovizna que caía sin fin en esta ciudad del demonio.

El sol ya se había puesto sobre Zorrozaurre, la céntrica isla de Bilbao donde en los últimos tiempos se aglomeraban los modernos de la zona, con sus locales de diseño y su aire sofisticado. "Y en las dos últimas semanas, al parecer, también los cadáveres 

—pensó el comisario Artano mientras cruzaba el puente de titanio que daba acceso a la isla—, sobre todo los cadáveres que no deberían estar muertos."


Zorrozaurre había sufrido una severa transformación. Durante el desarrollo industrial su muelle fue uno de los epicentros de carga, grúas, hangares y desperdicios, todo ello salpicado por algunas cantinas y garitos diseminados a lo largo de ambas orillas, destinados principalmente a comidas para los numerosos trabajadores de la zona, estibadores, marinos, funcionarios de las navieras, vigilantes, prostitutas, macarras y polizontes que habían sigo expulsados de algún buque o se habían quedado en Bilbao esperando su navío, un navío que nunca llegaba.
Ahora, con la reciente construcción de un centro europeo de coordinación de vuelos siderales, Bilbao se había afianzado entre las ciudades punteras de los Estados Unidos de Europa, o por lo menos eso decían el alcalde y los medios de divulgación digital. "Con este xirimiri incesante es dudoso que Bilbao haya podido convertirse en nada que no sea una gran seta putrefacta", pensó Artano.
A pesar de sus continuas protestas, al comisario Artano le gustaba Bilbao. Llegó de joven y pronto se aclimató. Luego conoció a Begoña, una bella mujer alta, distante y taciturna con la que inició una relación que le hizo moderadamente feliz. Al poco tiempo nació su niña, Maitena, que significa la más querida en euskera, la lengua vasca, y que murió a las pocas semanas de vida. Los médicos no se pusieron de acuerdo sobre cómo y por qué había surgido la enfermedad, esa dermatitis vigorosa que contraía y estrujaba la piel en lentos espasmos, como si una quemadura permanente arrasara la dermis, produciendo espantosos dolores en la recién nacida.





Begoña decía que era debido a las toneladas de veneno sedimentado durante décadas de industrialización demencial en la ría. En los siglos XIX y XX, cuando las fábricas, los gigantescos hornos, las fantasmagóricas chimeneas tomaron la ciudad escupiendo humo y fuego las veinticuatro horas del día, Bilbao era una ciudad industrial rica y envenenada, y era este veneno el que ahora estaba aflorando y mezclándose con el aire del que había venido, brotando junto al agua que bebían, cubriendo cada objeto que tocaban.

No se trataba de una idea particular de Begoña, mucha gente en Bilbao lo pensaba. Artano, por su parte, procuraba mantener este asunto alejado de sus pensamientos cotidianos, pero hoy planeaba sobre su cabeza la idea de que el veneno había regresado, de que la putrefacción, la escoria, la corrupción acumuladas durante largo tiempo estaban retornando poco a poco a la superficie de la que procedían. Ahora que los seres humanos, los androides y organismos de otros mundos habían aprendido a convivir, ahora que las enfermedades derivadas de los primeros contactos entre distintas especies de la galaxia habían sido neutralizadas, ahora, sí, ese maldito veneno regresaba, como su recuerdo de Maitena, una y otra vez, su pequeña Maitena que no sobrevivió a la ciudad.

Tampoco su matrimonio sobrevivió a la precoz muerte de la pequeña. Al poco tiempo de morir la niña, Begoña regresó a casa de sus padres, a su Durango natal. Y allí seguía, trabajando en una tienda de lanas, o de macramé, algo manual; decía que moviendo las manos no pensaba en el veneno. Eso decía Begoña.

Artano enfiló el túnel de entrada a la isla a trompicones y atravesó el tubo catalizador. Llevaba encima una copia de todos los informes que había podido encontrar sobre las muertes de Zorrozaurre. Cuatro cadáveres en una semana. Cuatro muertes misteriosas de personas que aparecían sin vida, con expresión irreal, en éxtasis, mirando al cielo. Cuatro muertes sobre las que minuciosos estudios forenses no habían podido ofrecer un diagnóstico preciso. Un caso que a pesar de ser muy reciente estaba estrangulando la vida de Artano, envenenando el aire que respiraba a pequeñas bocanadas, casi suspiros. Se asfixiaba. El veneno.

>>sigue en mi próxima compilación de relatos LA CARA OCULTA. Lamento hacerles esperar, mis amados seres humanos, pero creo que la lectura de estos relatos resultará más interesante en su conjunto. 

© Max Nitrofoska

Puedes leer uno de mis relatos completos haciendo click en el siguiente enlace:

POLVO DE ETERNIDAD

sábado, 26 de enero de 2019

NITROFOSKA en ¡HUMO!


Fragmento de la actuación del androide Nitrofoska en el evento PEPA (Pequeño Evento de Performance Art) realizado en el Espacio Nigredo de Madrid el 30 de noviembre 2018.
Cámara: Analía Beltrán i Janés.

miércoles, 23 de enero de 2019

viernes, 18 de enero de 2019

CUENTOS INSOLENTES

Hoy ha llegado a la nebulosa el libro de Iván R. Varo, Cuentos Insolentes. 
He leído los dos primeros y de momento mi nivel de felicidad va en aumento.
No pierdan la ocasión de conocer nuevas historias, nuevas vidas, nuevos relatos. Y disfruten de este día de invierno, mis amados seres humanos.

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martes, 15 de enero de 2019

POESÍA ANDROIDE

Toda la poesía androide en la pestaña POESÍA de esta web o haciendo click en la imagen:

Click en la imagen para leer la POESÍA androide

domingo, 6 de enero de 2019

PATADA CRIPTOGRÁFICA

Anoche emprendí un suave vuelo a bordo de mi nave interplanetaria por la órbita Lebourgeois. Me topé con un mensaje criptográfico luminoso, resplandeciente. 

Creo percibir que este mensaje encierra un profundo significado humanoide, pero mis circuitos de hojalata y titanio no han podido descifrarlo hasta el momento.

Que tengan ustedes un amplio y luminoso día, mis amados seres humanos. Permítanme recordarles que el chocolate con churros es excelente. Celestial.

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viernes, 4 de enero de 2019

100.000

Hola, amados seres humanos. He bajado de la nebulosa XR para agradecerles las numerosas visitas que realizan ustedes a nuestro querido asteroide web. 

Hoy hemos llegado a 100.000 visitas en algo más de dos años. No sé si esto es mucho o poco en la numerología humanoide, pero a mí me parece una cantidad fabulosa. Con que solo uno de ustedes viniera a visitarme ya sería para mí un enorme orgullo. Con cien mil visitas mis logocircuitos se quedan sin palabras.

Muchas gracias. Sigan ustedes mirando al cielo, lo surcan a menudo estrellas fugaces y fascinantes naves interplanetarias. Pero no descuiden ustedes los socavones que abundan en el suelo, pueden torcerse un tobillo o aplastarse la nariz. Y sobre todo sonrían. Una sonrisa es el despertar de toda maravilla.

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jueves, 3 de enero de 2019

VOLAR LA DEUDA POR LOS AIRES


Un colectivo de artistas ha fundado un banco en el Reino Unido con la intención de vender bonos y explotar (literalmente) un millón de libras en deudas de personas en bancarrota frente a la ciudad financiera de Londres.
En el este de Londres, en el barrio de Walthamstow, existe un banco cooperativista que cuenta con más artistas que banqueros entre sus empleados. El HoeStreet Central Bank (HBSC por sus siglas y casi idénticas a las del conocido banco británico HSBC), en la calle Hoe, fue adquirido por un colectivo de artistas y activistas a principios de 2018 con una intención un tanto rocambolesca: quieren llenar una furgoneta con un millón de libras de deudas de personas en problemas adquiridas a bancos para hacerla explotar, a la misma vez que ayudan a que iniciativas locales salgan adelante mediante financiación.

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completa en el diario EL SALTO

¿Cómo lo hacen? El colectivo de artistas está imprimiendo su propio dinero y, desde octubre de 2018, también una emisión de bonos (productos por lo que se puede prestar dinero a una empresa o país a cambio de un tipo de interés), pero no son unos bonos cualquiera. Los billetes y bonos son obras de arte realizadas por los artistas del colectivo, pero en lugar de la Reina de Inglaterra, los billetes tienen la cara de los protagonistas de cuatro proyectos locales: el fundador de un banco de alimentos, la impulsora de una cocina para gente sin techo, la directora de un colegio local y la persona que creó un proyecto para jóvenes después de que su sobrino fuera apuñalado mortalmente.

Los billetes son imprimidos in situ y están hechos con papel de calidad para ser guardados y conservados como si fueran cuadros. El beneficio que obtiene este peculiar banco con estos billetes se divide en dos. La mitad va directa a financiar esos proyectos que aparecen reflejados en el diseño del billete. La mitad restante se utiliza para comprar a los bancos deudas de ciudadanos de la zona que se encuentran en situación de insolvencia por culpa de dichas deudas.
Según explican en su página web, actualmente pueden comprar deudas de personas insolventes, que las entidades financieras se quieren quitar de encima, por tan solo unos peniques cada libra. Una vez compran las deudas, escriben a los deudores para anunciarles que sus deudas con el banco han sido canceladas. Actualmente llevan recaudadas 40.000 libras, de las cuales han dedicado 20.000 a comprar dichas deudas con enormes descuentos para poder librar del yugo de sus deudas a vecinos del barrio.

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miércoles, 2 de enero de 2019

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