martes, 25 de septiembre de 2018

EVENTO día 28 VALENCIA

Hola, amados seres humanos, hemos creado un evento en Facebook donde pueden ustedes apuntarse para el evento sideral del viernes 28 en la Fábrica de Hielo. ¡En órbita!


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sábado, 22 de septiembre de 2018

SOMBRA

A su paso por la nebulosa Madrid, el organismo KRISPO ha fotografiado la verdadera sombra de Nitrofoska. A sus ojos biónicos, ni disfrazado de ser humano puedo pasar desapercibido.

Foto: Kristina Olano KRISPO
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jueves, 20 de septiembre de 2018

ISIS en la línea 3

Hola, mis amados seres humanos. Como cada semana de este verano que termina, les traigo uno de  mis mejores relatos. Este es el más leído de la web androide. Me sorprende, porque no lo considero el mejor, ni siquiera un relato propiamente dicho. Pero los deseos de ustedes, sus anhelos y más íntimos caprichos son órdenes para mí. Con lo cual, aquí se lo traigo. Que tengan ustedes un muy buen día y despidan este largo y caluroso verano como se merece, con fuego en la mirada, con fuego en el corazón, con fuego en el alma. Fuego sideral que me impulsa en el espacio.


Metro de Madrid. Muchos seres humanos y algún androide en el vagón de la línea 3, la amarilla, como el oro que brilla, como la arena del desierto de Arabia,como la ilusión que contiene la rabia.
En el exterior hace frío. Los seres vivos van con pesados abrigos, algunos con bufanda.
Un hombre sentado frente a mí en el vagón está hablando a media voz, recitando algo en árabe con sílabas entrecortadas. Es joven, un humanoide de unos 30 años. Mira fijamente al suelo mientras pronuncia con determinación y fuerza cada sílaba. Lleva unas brillantes zapatillas deportivas de color negro. Unos pantalones también negros, de un tejido moderno, flexible pero espeso, ceñidos a unas piernas robustas. Una camiseta blanca de algodón se ajusta a un torso musculoso. Sus poderosos bíceps lucen desnudos a pesar del frío exterior.
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A sus pies hay una mochila.
Una mochila llena de cosas.
O una bomba. Igual es una bomba. Con la cara que tiene el tío es lo más probable.
No puedo dejar de mirar alternativamente al árabe y a la mochila. Alternativamente al kamikaze y a la bomba.
Pienso en la explosión, en el ruido que hará ese artefacto del demonio cuando estalle. 
Pienso en todos los seres humanos que van a morir.
Pienso en qué es lo que debo hacer.
Levantarme y salir del vagón y del metro a toda ostia.
Dar la voz de alarma para que todo el mundo salga del vagón y del metro y el árabe se quede a solas con su bomba y le estalle entre los huevos. Si es que los tiene.
Me quedo inmóvil unos minutos, agarrotado; escuchando la violenta letanía del ser humano árabe.
Blablabla Alá bla Alá blabla Alá blablabla Alá Alá.
Sigo paralizado.
Una parada de metro.
Otra parada más.
Mis circuitos motrices hipnotizados por la letanía y el peligro.
En Callao, el árabe se levanta, coge su mochila y se va.
Me bajo en la siguiente, en plaza de España.
Me cuesta caminar. La tensión me agarrota los circuitos.
Me acerco a la estatua de Don Quijote y Sancho y me siento a su lado.
Unos minutos después me parece escuchar a lo lejos una explosión.
Deben haber sido los chiquillos de mis vecinos chinos, que les gusta la pólvora a rabiar.

© Max Nitrofoska

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miércoles, 19 de septiembre de 2018

Valencia >>> día 28

El viernes 28 >>> en Valencia >>> hielo >>> androides >>> y tú, con tus circuitos, palpitando, ardiendo... te fundirás con el cosmos

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lunes, 17 de septiembre de 2018

LOS PECES BRILLAN EN LA ORILLA

Imagen: Marcos


A lo largo de la orilla del río
brillan cañas con anzuelos divinos.

Y los peces pican,
saltan y pican,
se saludan y pican,
se estremecen y pican,
pican y se preguntan si los anzuelos alimentan
o no se preguntan nada
y directamente dan las gracias
por el frío y retorcido acero
que atraviesa sus gargantas,
gracias por el acero, dicen,
gracias por ese hilo, esa pita que me impide
mover los ojos
y hasta pensar,
gracias.

Y los peces pican,
saltan y pican,
se saludan y pican,
se estremecen y pican,
y los peces brillan en la orilla.

© Max Nitrofoska  

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jueves, 13 de septiembre de 2018

ANDROIDE FRAGMENTADO ::^^::/()():;:<<<>··

Bibipbipbiiiiiiip, buenos días mis amados seres humanos. Como les prometí, cada semana de este caluroso verano les traigo uno de los relatos más leídos de la nitroweb. Que ustedes lo disfruten bipbip biiiiip

Dícese de aquel androide cuyos circuitos se han escindido en dos mitades, que pasan a ser independientes y autónomas.
Esta característica, propia de individuos androides que han sido sometidos a largas estancias entre los seres humanos, ha sido objeto de profundos estudios tanto entre ingenieros en Inteligencia Artificial como entre psiquiatras y  neurólogos.
El doctor DeMichaelis, tras años de intensa investigación, sostiene que la fragmentación de circuitos es equiparable a la reproducción sexual humana. La teoría de DeMichaelis creó una gran conmoción, no solo en el mundo científico, sino también en el ámbito jurídico, en el que se debatió acaloradamente sobre si los androides tenían los mismos derechos como especie que los humanos, si era lícito que se reprodujeran libremente sin que la mano y voluntad humanas intervinieran en el proceso.

Lo cierto es que DeMichaelis abrió una brecha a la que se han asomado infinidad de especialistas en la materia, una vasta y apasionante brecha que no deja de alimentar la polémica.

Por otro lado, la escuela austríaca, con el Doctor Dragmun como estandarte más visible, establece un paralelismo indisoluble entre la fragmentación androide y la bipolaridad humana. Indisoluble en el sentido (siempre según la citada escuela) en que un ser humano bipolar podría sentirse humano en su polo creciente y androide en el decreciente o viceversa. Asimismo un androide fragmentado sentiría palpitar sus circuitos como una persona en la fase roja mientras que en la fase verde serían estos mismos circuitos replicantes los que tomarían el control del organismo.

Documentamos esta entrada con fotos de una fragmentación androide, captada por los circuitos oculares de las Doctoras Olano y Rosado, expertas ambas en organismos biónicos.

Foto: Maryge Rosado
Fragmentación: Kristina Olano KRISPO
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Foto: Maryge Rosado
Fragmentación: Kristina Olano KRISPO
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Foto: Maryge Rosado
Fragmentación: Kristina Olano KRISPO
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Foto: Maryge Rosado
Fragmentación: Kristina Olano KRISPO
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lunes, 10 de septiembre de 2018

SOLO ESO



No has salido de la cama en todo el día
pero saludas como si vinieras de lejos,
de cavar fosas,
enardecer antorchas,
preguntar por calles remotas
y saludar a jinetes peregrinos
que comen tumbados al sol
y beben roja escarcha de vino
mientras naufraga,
una y otra vez,
el espejismo del crucero.
Eso,
solo eso es lo que espero.

No has salido de la cama en todo el día,
te santiguas en iglesias demacradas
que huelen a cálido incienso,
confitura de fresa en los labios,
cosmonautas visionarios,
personajes de Katmandú
que juegan a ser sabios
frente a peces
perdidos en el acuario,
lluvia incesante,
pasos,
ráfagas de viento opaco
y eco de voces en tu patio,
eso,
solo eso es lo que espero
de ti.

No has salido de la cama en todo el día
pero esta zancadilla te pertenece,
lleva tu nombre escrito en la hebilla,
miras de frente a los jueces,
te mueves con habilidad
entre tormentas sinuosas,
ataques de pánico y ramos de rosas,
pensamientos oscuros y sonrisas modosas,
caprichos, esclavos y heridas lustrosas,
corazones sin dueño y palabras pomposas,
te lo juegas todo al número trece,
cantas distraída una tonadilla que aborreces
mientras me miras de soslayo cuando anochece,
es eso,
solo eso
lo que espero de ti
y de tus besos.

© Max Nitrofoska  

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domingo, 9 de septiembre de 2018

EL CANDROIDE JUSTICIERO

Bibipbipbiiiiiiip, buenos días mis amados seres humanos. Como les prometí, cada semana de este caluroso verano les traigo uno de los relatos más leídos de la nitroweb. Que ustedes lo disfruten bipbip biiiiip

Sucedió al empezar el ciclo nocturno del asteroide Eunice, en la órbita de Juno. El atardecer era plácido, de tintes pastel y silencio boreal. Yo bebía una triglina recostado en una de las sedosas hamacas que se distribuían por la playa de magnesio.

Unos metros a mi izquierda, un candroide encendía un cigarrillo de la marca Atómiko, de pie, acomodado sobre sus poderosas patas traseras, contemplando el ocaso mientras saboreaba el humo del uranio enriquecido.

Era tanta la tranquilidad de aquel anochecer en Eunice, que ni la Medium  Medusa hubiera podido adivinar esto que va a suceder a continuación.

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Una vieja furgoneta Volkswagen de 2021 aparece rodando sobre la playa. No es frecuente que un vehículo circule sobre el magnesio. Va despacio, dejando una densa nube gris a su paso.

Se detiene a mi altura, como a cien metros frente a la atalaya donde estamos el candroide y yo.

Se abre la puerta lateral de la furgoneta y sale un organismo esquizoide, un humano grande, como de cien kilos de peso, vestido con uniforme de vigilante color caqui, como un carcelero orbital.

Saca una jaula en la que un perro de cuatro patas, de los que ya escasean en la galaxia, ladra enloquecido. Muerde los barrotes. Sus enormes dientes brillan sobre los últimos rayos de sol.

El carcelero pone la jaula delante de la furgoneta, donde los focos encendidos crean un halo incandescente.

Un vehículo se acerca por el otro extremo de la playa. Se trata de una pequeña nave, un platillo despresurizado de fabricación casera que se acerca despacio, acariciando el aire, a pocos centímetros sobre la arena de magnesio. Lleva las luces encendidas, abriendo un pasillo luminoso en el denso crepúsculo. Cuando su haz de luz forma una intersección con el que proyecta la Volkswagen, el platillo se detiene.

A mi lado, el candroide aspira una profuna calada de su cigarrillo marca Atómiko.

Del platillo despresurizado sale un grupo de tres seres humanos, dos hombres y una mujer de raza blanca terrestre. Hablan a gritos en una lengua centroeuropea. La noche cambia de color. Los focos de los vehículos hacen desaparecer la lluvia estelar.

Los humanoides del platillo sacan una jaula con un perro de pelea. El perro ladra frenético en la jaula. Los humanoides bromean entre ellos y lanzan alaridos desafiantes al carcelero. Le dicen que le han puesto dientes de titanio a su perro de pelea, que lo va a triturar al otro.

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El carcelero pone las largas de su furgoneta, la luz invade la playa, el magnesio brilla con sus reflejos metálicos, peligrosos, su reflejo de veneno.

Las dos jaulas, los dos perros, frente a frente, en una pelea que los dejará destrozados de por vida. O tal vez muertos.

El grupo centroeuropeo muestra una bolsa con diamantes de Sudáfrica. El carcelero muestra a su vez su bolsa de diamantes. La apuesta está hecha. El ganador se quedará con todo.

Se abren las dos jaulas. Los perros se tiran uno contra el otro. Ahora sí los veo bien bajo los focos. Son un Pitbull  y un Rottweiler. Tremendos los dos. Fuertes, ágiles, hambrientos, adiestrados para matar. Veo brillar la dentadura de titanio del Pitbull, que ya ha hundido sus dientes en la piel de su rival.

A mi lado, el candroide saca del interior de su cazadora un arma negurítica de doble cañón vacilado, capaz de abatir cualquier tipo de criatura orbital de un solo tiro. El candroide mira su arma, me mira a mí, luego otra vez al arma y luego al frente, donde los dos perros pelean a muerte.

El candroide baja caminando despacio hasta la playa. Cuando se encuentra ya muy cerca de los haces de luz que proyectan los dos vehículos veo que empuña su arma. Los humanos centroeuropeos y el carcelero no le dedican ni una sola mirada, absortos en la pelea. El candroide dispara una vez. El centroeuropeo del bigote cae fulminado sobre la arena de magnesio con una mezcla de asombro e incredulidad pintada en el rostro. Entonces los otros comprenden lo que está pasando y miran al candroide. Pero ya es tarde para ellos, no les da tiempo a echar mano a sus armas. El candroide lanza otros tres disparos. Tres cuerpos humanos más se desploman sobre la metálica alfombra de magnesio.

Los perros siguen peleando, ajenos a lo que está pasando.

El candroide se agacha en la arena. Guarda su arma negurítica de doble cañón vacilado en el interior de su cazadora de cuero, de la que saca una especie de cuchara cromada. Despacio, muy despacio, con ayuda de la cuchara le saca los ojos de sus cuencas al carcelero. Se las arroja a los perros, que pelean ya con menos convicción, extrañados de sentirse tan solos. El candroide va sacando los ojos uno a uno a los cuatro humanos. Les tira a los perros los cuatro pares de ojos. Los perros han dejado de pelear y olfatean los globos oculares, los lamen. El Pitbull se anima a mordisquear uno de ellos. El Rottweiler le sigue. Devoran los ojos.

El candroide se levanta, se acerca a la furgoneta Volkswagen y apaga el motor y las luces. Hace lo mismo con el platillo despresurizado. La oscuridad regresa a la playa de magnesio. Las estrellas vuelven a brillar en el oscuro cielo del asteroide Eunice. Los perros giran en redondo, desconcertados. Empiezan a caminar por la playa, sin rumbo, libres.

El candroide se acerca a la orilla, que está creciendo y se encuentra ya muy cerca de los humanoides muertos. Limpia la cuchara cromada en el agua de mar y la guarda en el bolsillo interior de su cazadora, junto al arma. Luego se limpia las zarpas, las deja secar a la brisa nocturna, se da la vuelta y regresa a la atalaya muy lentamente, hundiendo sus botas de fibra sideral en la arena.

La marea sigue creciendo y arrastra los cuerpos de los seres humanos hacia el interior, hacia los dominios de Neptuno, con quien deberán ajustar cuentas.

El candroide se tumba en una hamaca, pide una triglina y enciende un Atómiko. Yo pido otra triglina. Hace una noche maravillosa.

© Max Nitrofoska

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jueves, 6 de septiembre de 2018

69


Buenos días, habitantes de la galaxia.

Hoy, 6 de septiembre, 6 del 9, celebramos nuestra esencia sideral.

Bienvenidos a la fiesta.


Criaturas: Androides
Función: Opuesta
Estado: Explosivo
Combustible: solo Amor

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lunes, 3 de septiembre de 2018

AMOR DAZARTE



De tu tarta dulce, muy dulce,
sale una chica
cuando se descorcha el champán,
una persona alada
que apaga las luces
para envenenar el pan.

Te veo diciendo por si acaso,
temblando,
por si acaso
mientras haces sonar el tambor del revólver,
estás como para llevarte a un atraco, nena,
te lías a tiros antes de haber entrado en el banco.

Voy a tener que atarte,
voy a tener que amarrarte a una silla
y amordazarte,
no vaya a ser que además te pongas a cantar
esa de Rosana que tanto te motiva.

Vamos nena,
sabes que la mordaza te sienta muy bien.

Vamos.


© Max Nitrofoska  


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