Texto e imagen: Nitrofoska
Click para ampliar
Fragmento 3:
Nadie esperaba que pudiera florecer. Durante su diseño, eliminaron toda posibilidad de reproducción o simbiosis. Pero algo —un error, una grieta en la lógica— empezó a generar brotes.
Primero surgieron líquenes. Después, raíces. Más tarde, hojas pequeñas parecidas a placas solares. El androide no hablaba. Absorbía luz, emitía calor, ofrecía refugio. Los pájaros anidaban en sus clavículas.
En cuanto las autoridades lo detectaron, lo eliminaron. Pero en los márgenes, su imagen sigue viva: un santo pagano, el robot que permitió que la vida lo invadiera.
©Nitrofoska