Fragmento 5:
No hay transición entre vigilia y reposo. El cuerpo queda anclado en un punto intermedio, como si el sistema no hubiera decidido todavía de qué modo clasificarte. Mantengo la postura para no forzar nada. Cualquier cambio brusco genera alarmas.
Aquí la compatibilidad no es una cualidad inmutable, es una negociación constante. Pequeños ajustes metódicos, renuncias invisibles. Todo funciona, pero nunca del todo. La energía circula con pérdidas asumidas. Nadie habla de ello, nunca.
He aprendido a quedarme justo ahí, antes de la articulación. Ese instante estable donde nada mejora, pero tampoco empeora. Si respiro despacio, logro confundirme con el entorno. No es descanso. Es una tregua técnica.
Mañana volveré a intentarlo. No adaptarme, sino permanecer aquí, resistir a la absorción. A veces eso es suficiente para sentirme viva.
©Nitrofoska
