sábado, 22 de agosto de 2026

¡HAZ ALGO!: DE LIBRO A FANZINE PUNK


➡️Puedes comprar ¡Haz algo! en este ENLACE

Portada del libro del autor Max Nitrofoska, ¡Haz algo! La primera potencia del mundo eres tú. Con textos performáticos y fotografías del autor.

viernes, 21 de agosto de 2026

UNIDAD 14 / UNIT 14

Rostro androide blanco de rasgos humanoides con ojos claros y cables expuestos en el cuello.
Imagen/Image: Max Nitrofoska
Click para ampliar / Click to enlarge

jueves, 20 de agosto de 2026

AMOR SALVAJE / WILD LOVE

A romantic photo shows a man and woman in a deep, intimate kiss while standing in front of a waterfall. They are naked and embracing, and their private areas are obscured by a red heart symbol. They are standing barefoot on a rocky bank next to water. The background is a large rock face. The image has a blueish tint and a vintage,
Foto/Photo: Ivan Troyanovsky
Click para ampliar / Click to enlarge

miércoles, 19 de agosto de 2026

EXPERIENCIAS DE EDICIÓN



➡️Puedes comprar ¡Haz algo! en este ENLACE

Portada del libro del autor Max Nitrofoska, ¡Haz algo! La primera potencia del mundo eres tú. Con textos performáticos y fotografías del autor.

martes, 18 de agosto de 2026

SUCESOS HUMANOIDES / HUMANOID EVENTS #57

I just missed the train of a lifetime... again. 

Imagen con el texto: Acabo de perder el tren que pasa una sola vez en la vida, otra vez. Sucesos_humanoides_#57.
Click para ampliar

lunes, 17 de agosto de 2026

UNIDAD 11 / UNIT 11

Distressed portrait of a futuristic android featuring visible mechanical head components, wires, and a metallic visor behind a scratched glass texture.
Imagen/Image: Max Nitrofoska
Click para ampliar / Click to enlarge

domingo, 16 de agosto de 2026

THE STANDARD GOD

Hello, dwellers. Today I bring you the final story from my book RADICAL INDEFINIDO. Actually, it’s not even a story; it’s a closing note to the book, a brief reflection. I also bring you the magnificent illustration created by the advanced organism Martín Sampedro for this tale.

Enjoy this summer Sunday.

Illustration by Martín Sampedro for the story The Standard God, by Max Nitrofoska, showing a colossal metallic entity surrounded by humanoid figures in the rain.
Image: Martín Sampedro
Click to enlarge

THE STANDARD GOD

It was by chance. I didn't want to reach Andlösgråt, I didn't want to see it, to be certain that it existed. But I saw it. And ever since, everything in my circuits has changed. Information takes time to traverse the bioneurons and reach its destination, the ethical ions continuously churn, exuding a nauseating vapor that prevents me from concentrating, from thinking, from performing the simplest activity with the slightest precision or joy.

Yes, it was by chance. My interplanetary ship was traversing Alpha Centauri in search of the mythical ALF (Askatasuna Libertaris Felizidanka) when a loud noise in the side thrusters alerted me, forcing me to reduce speed. I soon verified that something serious was happening, something I couldn't repair on the fly. I threw myself over the quantum maps looking for some zero-gravity oasis that would allow me to land, and it was then, in that uncertain and confusing moment, when I read «Andlösgråt». I had never heard of that planetoide before, but the harsh, insistent hum of the thruster left me no room to inquire about my new destination. I set the coordinates on the sidereal quadrant and engaged emergency navigation. A slow, uniform flight cadence, interrupted only by the hoarse blasts of the broken thruster, accompanied my descent.

My old Thompson Space Pilgrim interplanetary ship landed smoothly, without incident despite the breakdown weighing me down. Upon stepping out of the cabin, right before my ocular circuits, I saw an enormous, colossal metal creature. It was a Standard God of forged metal. A God traversing what looked like a secondary road on the planetoid Andlösgråt. Thousands of humanoid creatures, connected to the God through steel cables and tubes, followed it in silence under the rain. Each and every humanoid marched illuminated by a flame rising from their heads, like obscure saints receiving a revelation, or abyssal miners in search of the ultimate truth. The massive Standard God had a sad face, deeply sad, perhaps due to the lack of independence and self-esteem displayed by its followers. It didn't utter a word, didn't tell its parishioners what was right or wrong; it merely limited itself, like any self-respecting God, to remaining silent—observing, studying, learning, to eventually enhance its contribution to a better Universe.

Yet the humanoid creatures refused to let go. They begged for instructions, norms, rules, manuals, recipes, training, guidance, order, analysis, imagination, precepts, catastrophes, and celebrations too—though not overly loud, just modest enough not to dislodge the framed pictures in the hallway.

The rain would not stop. At the base of my old ship, a wide puddle began to form, iridescent with the fuel dripping from the accumulator. The warm, relentless tears welling from the Standard God merged with the rain. That was how the God managed to disguise its disappointment and grief over Humanity. Rain, rain on the face.

Because humanoids do not get wet. Some even carry umbrella devices. Others acquire a boat to navigate through the weeping, both their own and others'. Navigators of the absurd, of the cosmic mirage.

Suddenly, amid the deluge, I heard a song. A song I wrote light-years ago in the place where I was born, in Humanoid City. Where my circuits were assembled.

Five hundred and twelve days of endless rain,

walking among the drops,

mud clinging to my feet,

waiting for the flood

you promised me the other day.

Umbrellas unfold,

heads tightly covered,

they almost poke my eye out,

I still have one left to watch

a deaf, one-eyed old man vomit,

he looks a damn lot like me.

Five hundred and twelve days of endless rain

and that's how it goes,

that's how it goes.

After the song, the Standard God of forged metal looked in my direction and sighed. I believe it also stuck its tongue out at me.

© Max Nitrofoska

You can buy RADICAL INDEFINIDO at this LINK

Leer en español

EL DIOS ESTÁNDAR

Hola, habitantes. Hoy os traigo el último relato de mi libro RADICAL INDEFINIDO. En realidad ni siquiera es un relato, es un cierre al libro, un apunte. Os traigo también la magnífica ilustración que realizó el organismo avanzado Martín Sampedro para este cuento.

Que disfrutéis de este domingo de verano.

Un plano contrapicado de una figura cibernética de aspecto humanoide y colosal, con textura metálica y un torso de patrones geométricos en rojo y negro, de pie bajo una estructura arquitectónica de domo de cristal y vigas curvas de madera en un día soleado. La figura mira hacia arriba con una expresión solemne, encuadrada por la compleja red de la cúpula. La imagen tiene un efecto de sobreexposición o doble exposición que difumina ligeramente la parte inferior de la figura con el fondo.
Imagen: Martín Sampedro
Click para ampliar

EL DIOS ESTÁNDAR

Fue por casualidad. Yo no quería llegar a Andlösgråt, no quería verlo, tener la certeza de que existía. Pero lo vi. Y desde entonces todo ha cambiado en mis circuitos. La información tarda en atravesar las bioneuronas y llegar a su destino, los iones éticos se revuelven sin cesar y expulsan un vapor nauseabundo que impide que me concentre, que piense, que pueda realizar la más sencilla actividad con un mínimo de precisión y alegría.

Sí, fue por casualidad. Mi nave interplanetaria recorría Alfa Centauro en busca del mítico ALF (Askatasuna Libertaris Felizidanka) cuando un fuerte ruido en los reactores laterales me alertó e hizo que disminuyera la velocidad. Pronto pude comprobar que algo grave ocurría, algo que no podría reparar sobre la marcha. Me lancé sobre los mapas cuánticos en busca de algún oasis ingrávido que me permitiera tomar tierra y fue entonces, en ese momento incierto y confuso cuando leí «Andlösgråt». Nunca antes había oído hablar de ese planetoide, pero el zumbido áspero e insistente del reactor no me dejó indagar sobre mi nuevo destino. Marqué las coordenadas en el cuadrante sideral y accioné la navegación de emergencia. Una lenta y uniforme cadencia de vuelo, solo interrumpida por los roncos estallidos del reactor averiado, me acompañó en el descenso.

Mi vieja nave interplanetaria Thompson Space Pilgrim tomó tierra con suavidad, sin ningún incidente pese a la avería que me lastraba. Al salir de la cabina, justo frente a mis circuitos oculares, vi un ser de metal enorme, colosal. Se trataba de un Dios Estándar de metal forjado. Un Dios que recorría lo que parecía una carretera secundaria del planeta Andlösgråt. Miles de criaturas humanoides, conectadas con el Dios mediante cables y tubos de acero, le seguían en silencio bajo la lluvia. Todos y cada uno de los humanoides desfilaban iluminados por una llama, que surgía de sus cabezas como de ignotos santos recibiendo una revelación, o mineros abisales en busca de la verdad suprema. El enorme Dios Estándar tenía la cara triste, muy triste, tal vez por la falta de independencia y autoestima que mostraban sus seguidores. Él no articulaba palabra, no les decía a sus feligreses lo que estaba bien o lo que estaba mal, se limitaba, como todo buen Dios que se precie, a permanecer en silencio, observando, estudiando, aprendiendo para incrementar eventualmente su aportación a un Universo mejor.

Pero las criaturas humanoides seguían sin soltarlo, le pedían instrucciones, normas, reglas, modos de uso, recetas, adiestramiento, orientación, orden, análisis, imaginación, preceptos, catástrofes y también celebraciones, pero no demasiado ruidosas, para andar por casa, no vayan a desacomodar los cuadros del recibidor.
No paraba de llover. A los pies de mi vieja nave empezó a formarse un extenso charco, irisado por el combustible que goteaba del acumulador. Las lágrimas, que brotaban tibias e incesantes del Dios Estándar, se fundían con la lluvia. Era así como el Dios conseguía disimular su decepción y su dolor por la Humanidad. Lluvia, lluvia en la cara.
Porque los humanoides no se mojan. Algunos incluso llevan artefactos paraguas. Otros se hacen con una barca para poder navegar por el llanto, tanto propio como ajeno. Navegantes de lo absurdo, del espejismo cósmico.
De pronto, en medio del diluvio escuché una canción. Una canción que escribí hace años luz en el lugar en el que nací, en Ciudad Humanoide. Donde ensamblaron mis circuitos.

Quinientos doce días lloviendo sin parar,
paseando entre las gotas
embarrándome los pies,
esperando la inundación
que me prometiste el otro día.

Los paraguas se despliegan,
cabezas bien cubiertas,
casi me sacan un ojo,
me queda otro para ver vomitar
a un viejo tuerto y sordo
que se parece a mí cantidad.

Quinientos doce días lloviendo sin parar
y así va,
así va.

Tras la canción, el Dios Estándar de metal forjado miró en mi dirección y suspiró. Creo que también me sacó la lengua.

© Max Nitrofoska

Puedes comprar RADICAL INDEFINIDO en este ENLACE

sábado, 15 de agosto de 2026

SEMILLA / SEED

Blue-toned blueprint illustration of a biomechanical android with intricate wiring, mechanical components, and a single large optical sensor on its head.
Imagen/Image: Max Nitrofoska
Click para ampliar / Click to enlarge

viernes, 14 de agosto de 2026

CADA DÍA MÁS SEGUROS / SAFER EVERY DAY

Fachada desgastada de un edificio bajo un cielo azul despejado con el texto «CADA DÍA MÁS SEGUROS» pintado en letras azules.
Foto / Photo: Max Nitrofoska
Click para ampliar
Click to enlarge

jueves, 13 de agosto de 2026

MAGNETIZADO / MESMERIZED

Eclipse solar total con el anillo de luz visible sobre la copa de la silueta de un árbol en un cielo despejado.
Click para ampliar
Click to enlarge

Hombre observando un eclipse solar con gafas de protección en un bosque de eucaliptos.
Click para ampliar
Click to enlarge

miércoles, 12 de agosto de 2026

ECLIPSE

 Total solar eclipse showing the dark silhouette of the Moon completely covering the Sun, surrounded by a luminous white solar corona against a deep twilight sky.
Foto/Photo: Desconocido / Unknown
Click para ampliar / Click to enlarge

EN LA PLAYA / ON THE BEACH

Una escena en una playa concurrida con un tratamiento pictórico y distorsionado. En el centro destacan dos figuras femeninas de espalda: una viste un tutú rojo y la otra presenta un cuerpo mecánico con destellos azules y rojos.
Imagen/Image: Max Nitrofoska
Click para ampliar / Click to enlarge

martes, 11 de agosto de 2026

REÍR / LAUGH

-Hola, habitantes. ¿Cómo va este mes de agosto?

>Hello, inhabitants. How is August treating you? 

Black and white photograph of three smiling children looking closely at the camera outdoors.
Foto/Photo: Sabine Weiss
Click para ampliar / Click to enlarge

lunes, 10 de agosto de 2026

UNIDAD 10 / UNIT 10

Una figura robótica o androide de aspecto antiguo y desgastado, con un torso de metal oscuro y abollado que muestra sus cables y mecanismos internos, y una cabeza de aspecto casi biológico o de arcilla, está de pie y de perfil hacia la derecha, con los brazos en primer plano en forma de pistones mecánicos. El fondo es un entorno industrial oscuro y texturizado, con un efecto de desenfoque de movimiento vertical y un tinte cian/verde en el lado derecho.
Imagen/Image: Max Nitrofoska
Click para ampliar / Click to enlarge
La primera potencia del mundo eres tú
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...