Haz click en este ENLACE para comprar RADICAL INDEFINIDO
Excerpt 1:
They connected us on day ten, right after the routine checkup. I walked into the room without asking questions. I followed instructions. I had been told about the coupling, the emotional safety protocols, the filtering of impulses. But no one explains what it feels like when the helmet closes and, suddenly, you are not alone inside your head.
The first kiss was not a kiss. It was a faint invasion, like an old, poorly recorded song. I saw images of his—or so I think—: a woman from behind on a pier, a burning building, a dog with a broken ear. Disconnected things. Then came my memories, distorted, returned as if they were his. I felt dizzy.
He looked up and smiled, almost as if he too knew that it was a necessary error. We said nothing. We couldn’t. And in that silence, I knew I would keep connecting.
©Nitrofoska
Leer en español
Fragmento 1:
Nos conectaron el día diez, justo después del chequeo de rutina. Entré en la sala sin hacer preguntas. Seguí las instrucciones. Me habían hablado del acoplamiento, de los protocolos de seguridad emocional, del filtrado de impulsos. Pero nadie te explica lo que se siente cuando el casco se cierra y, de repente, no eres tú sola dentro de tu cabeza.
El primer beso no fue un beso. Fue una invasión leve, como una canción antigua mal grabada. Vi imágenes suyas —o eso creo—: una mujer de espaldas en un muelle, un edificio ardiendo, un perro con una oreja rota. Cosas inconexas. Luego vinieron mis recuerdos, deformados, devueltos como si fueran suyos. Me mareé.
Él alzó la mirada y sonrió, casi como si también supiera que aquello era un error necesario. No dijimos nada. No podíamos. Y en ese silencio, supe que seguiría conectándome.
©Nitrofoska
Esta vez hablaremos sobre EL
ADVERSARIO. ¿Lo conoces?
EL ADVERSARIO, de Emmanuel Carrère, es una crónica documental sobre la vida de Jean-Claude Romand. En 1993, Romand masacró a su esposa, a sus dos hijos y a sus padres. Cuando el crimen quedó al descubierto, la policía destapó una realidad asombrosa: el respetable médico investigador de la Organización Mundial de la Salud era una mentira absoluta.
Romand fingió durante casi dos décadas que ejercía la medicina. Financió su estilo de vida mediante la estafa a familiares y allegados, a quienes robaba sus ahorros bajo la falsa promesa de inversiones ventajosas. Sostuvo el engaño acudiendo a conferencias ficticias y pasando jornadas enteras en áreas de servicio o aparcamientos.
Ante
el inminente colapso de su farsa, prefirió el exterminio familiar a
la vergüenza de ser descubierto. Carrère se adentra en su
correspondencia con el asesino, disecciona la vacuidad de su mente y
explora la naturaleza del mal absoluto sin caer en juicios morales.
→Puedes ver fotos del Club de Lectura La Hermosilla en este ENLACE
Good morning, my beloved human beings. How are you doing today? How are you faring in your city, in your village, in your orbit? How do you feel in your own skin?
Forgive this blatant display of curiosity; it is not my custom to go around asking or prying into your humanoid lives. But it turns out that lately I’ve been running into a multitude of people showing off a curious tattoo on their skin. The tattoo reads: «Earth is not my home».
You might ask why I am so surprised, given that the circuits gleaming on my crown clearly show I hail from some distant nebula. No tattoo needed.
And well, nothing more, I just came in here to ask you: IS THERE ANYONE HERE WHO IS ACTUALLY FROM EARTH?
Buenos días, habitantes. ¿Cómo se encuentran ustedes hoy? ¿Cómo se encuentran en su pellejo?
Disculpen este exceso de curiosidad, no es mi costumbre andar indagando sobre sus vidas humanoides. Pero resulta que últimamente me he encontrado a multitud de personas luciendo un curioso tatuaje. El tatuaje dice: «Earth is not my home». O lo que es lo mismo: «La Tierra no es mi hogar».
Ustedes me dirán de qué me extraño, si ya los circuitos que lucen en mi coronilla cuentan a las claras que provengo de alguna lejana nebulosa. Sin necesidad de ningún tatuaje.
Vale. Hasta aquí de acuerdo.
No obstante, cuando todo esto empezó, cuando hace un par de semanas vi a mi vecina del quinto luciendo esta inscripción en su terso cogote, me hizo gracia. También me hizo gracia que me lo enseñara a mí, claro. Pero ella debió pensar que yo la entendería. Y la entiendo, desde luego que la entiendo.
Peeero, unos días después me encontré a un joven tomando un baño de sol en el parque del Retiro. Ya de lejos vi que llevaba un pequeño texto tatuado en el interior de su brazo. Mis circuitos ópticos son de una excelente calidad, fueron fabricados con esmero, pero la distancia a la que me encontraba era excesiva. Y mi curiosidad creciente. Con lo cual, me acerqué. Además, quería tomar una foto detallada para mostrársela a ustedes.
Y sí, también era esa la frase que destacaba en su brazo: «Earth is not my home». Esto, ahora sí, empezó a escamarme. Pero no me hubiese lanzado a escribirles esta nota si no hubiera sido porque hace tan solo unas horas me he tropezado con DOS personas con esta inscripción tatuada en la nuca. Esto ya no es una casualidad. Esto ya no tiene ninguna gracia. Esto ya no es un episodio que pueda pasarse por alto.
Y nada más, que yo he entrado aquí solo para preguntarles: ¿HAY ALGUIEN AQUÍ QUE SEA TERRESTRE?
Que tengan ustedes un hermoso día, mis amados seres humanos. En la Tierra o fuera de ella.
-Hola, habitantes. Os traigo un retrato firmado por el fotógrafo biónico Luis Checa. La transición es directa: del blanco y negro al azul, de la quietud al vértigo. Que tengáis un bonito día.
>Hello, inhabitants. Here is a portrait of me taken by the bionic photographer Luis Checa. The transition is direct: from black and white to blue, from stillness to vertigo. Have a nice day.