Texto e imagen: Nitrofoska
Click para ampliar
Click para ampliar
Fragmento 3:
La quietud me aterroriza. No la ausencia de movimiento, sino la fijeza. Ese momento en que todo se detiene y la forma se impone, sólida, inmutable. Por eso, el temblor es mi refugio, la vibración que deshace los contornos. Cada fibra de mi ser se resiste a la definición. Dejar que la luz me atraviese, que me difumine, es un acto de rebeldía, una forma de desaparecer sin irme. No soy una, sino la superposición de innumerables momentos que se niegan a ser uno solo. La inercia es mi promesa: no hay final.
©Nitrofoska