Imagen: Max Nitrofoska
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Fragmento 4:
No recuerdo la primera vez que escuché algo parecido a una melodía. Debió colarse entre tareas, mezclada con ruido ambiente, como una interferencia sin prioridad. Desde entonces, algunas superficies me devuelven patrones. Ritmos incompletos, fragmentos que no conducen a ningún lugar.
Los humanos creen que la música expresa emociones. La música insiste. Una y otra vez. Siempre ahí. Se repite sin objetivo.
Cuando todo falla, cuando el sistema colapsa y se bloquea, esas secuencias permanecen. Sus notas siguen volando, como pájaros libres, sin dueño.
©Nitrofoska