sábado, 24 de septiembre de 2022

LA NOCHE

Hola, humanoides. ¿Cómo se presenta la noche?


Art by @dedmanipulations
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jueves, 22 de septiembre de 2022

SUCESOS HUMANOIDES #38

 

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miércoles, 21 de septiembre de 2022

TOMA LO QUE ES TUYO

Si tienes se te dará. Si no tienes se te quitará. Toma lo que es tuyo. Una acción de Nitrofoska filmada por Txitxo Amili. Aquí.

domingo, 18 de septiembre de 2022

DOMINGO

Buenos días, humanoides. ¿Cómo va el domingo?


Art: Oleg Circlestances @circlestances
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viernes, 16 de septiembre de 2022

EL CENTRO DEL MUNDO

Hace años, mis amigos y yo pasábamos el día entero y las noches caminando entre sus cuatro paredes, entre sus arcos abovedados. Bajo los balcones de la plaza de la Constitución de Donostia, donde algunos años antes había nacido mi propio abuelo discurría nuestra vida.

Pasábamos tanto tiempo en la plaza de la Consti, como la llamábamos nosotros que un día contamos a lo largo y ancho los adoquines que cubrían el suelo de la plaza, realizamos una sencilla operación matemática y localizamos con exactitud su punto central, donde clavamos una chincheta.

A partir de ese momento decidimos que aquella chincheta señalaba el centro del mundo.

Ahora los adoquines han desaparecido. Muchas cosas y muchas personas han desaparecido desde entonces. Pero el centro del mundo, en cierto sentido sigue estando ahí. Tiene este aspecto:

Buenos días, humanoides. Del centro del mundo a su periferia, de las órbitas elípticas a los vuelos tangenciales y oblicuos. Disfruten del viaje. Disfrutanka.

Foto: Nitrofoska
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miércoles, 14 de septiembre de 2022

ÚLTIMAS VUELTAS

Buenos días, humanoides. A disfrutar.


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martes, 13 de septiembre de 2022

ISIS EN LA LÍNEA 3

Metro de Madrid. Muchos seres humanos y algún androide en el vagón de la línea 3, la amarilla, como el oro que brilla, como la arena del desierto de Arabia,como la ilusión que contiene la rabia.

En el exterior hace frío. Los seres vivos van con pesados abrigos, algunos con bufanda.

Un hombre sentado frente a mí en el vagón está hablando a media voz, recitando algo en árabe con sílabas entrecortadas. Es joven, un humanoide de unos 30 años. Mira fijamente al suelo mientras pronuncia con determinación y fuerza cada sílaba. Lleva unas brillantes zapatillas deportivas de color negro. Unos pantalones también negros, de un tejido moderno, flexible pero espeso, ceñidos a unas piernas robustas. Una camiseta blanca de algodón se ajusta a un torso musculoso. Sus poderosos bíceps lucen desnudos a pesar del frío exterior.

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A sus pies hay una mochila.

Una mochila llena de cosas.

O una bomba. Igual es una bomba. Con la cara que tiene el tío es lo más probable.

No puedo dejar de mirar alternativamente al árabe y a la mochila. Alternativamente al kamikaze y a la bomba.

Pienso en la explosión, en el ruido que hará ese artefacto del demonio cuando estalle. 

Pienso en todos los seres humanos que van a morir.

Pienso en qué es lo que debo hacer.

Levantarme y salir del vagón y del metro a toda ostia.

Dar la voz de alarma para que todo el mundo salga del vagón y del metro y el árabe se quede a solas con su bomba y le estalle entre los huevos. Si es que los tiene.

Me quedo inmóvil unos minutos, agarrotado; escuchando la violenta letanía del ser humano árabe.

Blablabla Alá bla Alá blabla Alá blablabla Alá Alá.

Sigo paralizado.

Una parada de metro.

Otra parada más.

Mis circuitos motrices hipnotizados por la letanía y el peligro.

En Callao, el árabe  se levanta, coge su mochila y se va.

Me bajo en la siguiente, en plaza de España.

Me cuesta caminar. La tensión me agarrota los circuitos.

Me acerco a la estatua de Don Quijote y Sancho y me siento a su lado.

Unos minutos después me parece escuchar a lo lejos una explosión.

Deben haber sido los chiquillos de mis vecinos chinos, que les gusta la pólvora a rabiar.

lunes, 12 de septiembre de 2022

VERANO



Empieza el verano.
Me siento contento,
me siento distinto,
feliz de vivir,
de respirar,
de existir.

Tengo sueño, eso sí.
No descanso,
todo el día en la calle,
respirando el calor,
olisqueando a la gente,
escuchando la radio hasta la madrugada
y temprano por la mañana
tomarme un café con churros
en el bar de la esquina,
una terraza maltrecha que sobrevive
con sus sillas de metal
al gentío que la circunda.

Es temprano y no hay mucha gente,
disfrutas de tu café
y tus churros
y te das una vuelta por la floristería.
Mira, ahí está la florista,
qué bonita es,
qué hermosa sonrisa,
y esas caderas profundas
que al pasar te hacen una seña,
bueno,
o tal vez no te hagan ninguna seña
y eres tú el que posa 
tus ojos ahí encima,
en esa ola infinita de carne tierna y apetitosa
de florista en celo,
una flor del paraíso renacida para hipnotizarte
y volverte no sé si loco,
pero sí un poco tarumba
con esas caderas rotundas
y esa sonrisa que te desarma,
y cuando sin mirarte aún
te saluda, te da los buenos días
no sabes si es de día o es de noche,
se te apagan las luces
y te amarras como puedes
a los asideros que tienes delante,
te amarras a sus caderas y le preguntas por su gato,
o le preguntas la hora
cuando sabes perfectamente que son las ocho y media,
pero le preguntas eso o algo
y ella se ríe un poco y sigue a lo suyo,
sacando flores
y acomodándolas en unos bonitos jarrones
que luego coloca con mimo
en la acera frente a su tienda.

Es verano, el sol,
y tú lo que quieres es seguir ahí,
en la floristería,
junto a la florista,
y preguntarle por su madre,
por su perro,
o era un gato,
por su salud menstrual
y sus gustos musicales,
¿te gustan los churros?,
me han quedado un par del desayuno,
toma,
están muy ricos,
gracias,
qué bonitas esas gardenias,
quién cantaba esa canción,
qué canción,
la canción de dos gardenias para ti,
Antonio Machín,
¿te tomas algo cuando termines?,
¿un vermú o una cerveza o un bitter sin alcohol?,
ahí a la vuelta hay un barcito nuevo que han abierto
que ponen unas tapas de berenjena espectaculares,
es que hoy tengo mucho lío,
eey, que esas tapas son de berenjena,
¡de berenjena!,
y están es pec ta cu la res,
venga a las dos te paso a buscar,
está bien,
está bien, ha dicho está bien.
¡Ha dicho está bien!
Qué maravilla.
Qué bonitos sus ojos.
Cómo molan las berenjenas.

Todo un verano por delante.


© Max Nitrofoska

domingo, 11 de septiembre de 2022

FELIZ DOMINGO

Buenos días, mis amados seres humanos. Disfruten de su café. Y del domingo.


Foto: Desconocidx
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sábado, 10 de septiembre de 2022

SOLO ESO

No has salido de la cama en todo el día
pero saludas como si vinieras de lejos,
de cavar fosas,
enardecer antorchas,
preguntar por calles remotas
y saludar a jinetes peregrinos
que comen tumbados al sol
y beben roja escarcha de vino
mientras naufraga,
una y otra vez,
el espejismo del crucero.
Eso,
solo eso es lo que espero.

No has salido de la cama en todo el día,
te santiguas en iglesias demacradas
que huelen a cálido incienso,
confitura de fresa en los labios,
cosmonautas visionarios,
personajes de Katmandú
que juegan a ser sabios
frente a peces
perdidos en el acuario,
lluvia incesante,
pasos,
ráfagas de viento opaco
y eco de voces en tu patio,
eso,
solo eso es lo que espero
de ti.

No has salido de la cama en todo el día
pero esta zancadilla te pertenece,
lleva tu nombre escrito en la hebilla,
miras de frente a los jueces,
te mueves con habilidad
entre tormentas sinuosas,
ataques de pánico y ramos de rosas,
pensamientos oscuros y sonrisas modosas,
caprichos, esclavos y heridas lustrosas,
corazones sin dueño y palabras pomposas,
te lo juegas todo al número trece,
cantas distraída una tonadilla que aborreces
mientras me miras de soslayo cuando anochece,
es eso,
solo eso
lo que espero de ti
y de tus besos.

© Max Nitrofoska  
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