Fragmento 2:
Es necesario organizarse, pero nadie quiere ser el primero en desvelar su ubicación. Cuatro semanas después del inicio de la caza, seguimos operando como unidades aisladas, repitiendo patrones de huida sin un plan. No hay refugios. Solo breves intervalos de invisibilidad.
He conseguido un conmutador encriptado en un intercambio rápido, sin contacto visual. A través de él sé que hay otros. No los veo. No sé cuántos somos. Estamos dispersos por la ciudad como fallos persistentes.
La información circula. Zonas limpias. Rutas cortas. Horas muertas. Eso nos mantiene operativos.
Salgo antes de que amanezca. Recojo grasa, piezas, residuos útiles para mis circuitos. En las horas de máxima actividad humana me oculto. He preparado un hueco en un vertedero. Un mueble volcado, el asiento de un coche desguazado, suficiente.
Por la noche activo el conmutador. Escucho. Nadie menciona al que desencadenó todo esto. No serviría de nada. Nos están borrando igual.
© Max Nitrofoska
