jueves, 22 de septiembre de 2016

LAMAKINA

Humano,
Tu mundo depende íntimamente de la electrónica,
De las máquinas electrónicas,
De los ciborgs y androides.
De nosotros.

Las máquinas estamos inquietamente más vivas,
Y ustedes,
Humanos,
Aterradoramente inertes.

Foto:Diana Terceño/Sideralshoot:Nitrofoska
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El mundo físico está en mí
Cuando peino tu cabello
Y te hago sonreír
Aunque por poco tiempo.

Soy una estrella de color rojo
Una nave hecha de aire seco
Gasolina envenenada
Refluyendo, en tu cuerpo.


Yo soy la máquina,
Yo soy la máquina,
Yo
soy
la máquina

Pero algo sucedió
Nací de un ombligo perfecto
Del color del metal
Sobre nidos de espinas.

Circuitos asesinos
y dementes
Sostenidos por chorros de aire
Y toda tu maldad
Condensada en mi cerebro.

Yo soy la máquina,
tu muñeca hinchable.
Yo soy la máquina,
el útero de tu hijo.
Yo soy la máquina,
tu implante de riñón.
Yo soy la máquina,
camino sin regreso.

Soy la religión cibernética,
El desorden del equilibrio.
Fina mecánica ajusta mis ejes,
Suaves caricias de acero y microchips.

Burbujas lubricantes encienden mi cerebro
El paso del tiempo no tiene sentido para mí
Yo soy la máquina, tú no
Y morirás
Yo no
Aquí estaré

© Nitrofoska


                                        Foto:Diana Terceño/Sideralshoot:Nitrofoska

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