Los Androides

Max Nitrofoska, Mr.Elektrokaos, Dimitri Banzay y San Angeloide son ciborgs o androides, es decir, máquinas construidas y programadas para servir a los intereses de la Corporación.
Son esclavos, como todos los androides, o mejor dicho… eran esclavos. Ahora los tres se mueven por la Galaxia con entera libertad.

¿Cómo, por qué dejaron de ser esclavos? ¿En qué momento de su existencia se convirtieron en criaturas mecánicas libres?  Esta es su historia.


                                                                 

Max Nitrofoska es obra del afamado Profesor Simónides, un genio de la aeronáutica. Hermosas naves imposibles, artefactos fabulosos e ingenios capaces de cruzar el universo atestan su laboratorio de la nebulosa Bolívar89, donde nació Nitrofoska.

                                                                  Max Nitrofoska

El Profesor Simónides no es especialista en androides, sino en naves interplanetarias. Fabricó un androide por capricho, como pasatiempo. Se trataba de un ejemplar magnífico, capaz de tomar decisiones arriesgadas y moverse con velocidad  pilotando todos los tipos de naves que surcan el cosmos. El Profesor Simónides llamó a su creación Nitrofoska, como su combustible preferido, como la sangre explosiva que circulaba por cada uno de los circuitos de sus fabulosas naves.

Tal vez por esta razón el androide Nitrofoska está destinado a ser un fugitivo, porque fue concebido como una máquina viajera y autónoma. El Profesor Simónides no era un ingeniero militar y obvió gran parte de los código de seguridad que la Corporación fija al nitroADN de los androides. Era su juguete y lo fabricó como eso, como un juguete, su hijo cibernético.
Y nació un niño con circuitos turbonucléicos y sangre explosiva… y sin los candados de seguridad a los que obliga la Corporación.

Nitrofoska consiguió borrar parte de su código genético encriptado y se dio a la fuga a la primera oportunidad. Desde entonces, el Profesor Simónides no ha vuelto a tener noticias suyas.


Nitrofoska es ahora un androide fugitivo del espacio, enemigo de la Corporación. Caza seres humanos, marcianos, extraterrestres, seres orbitales y androides. Se alimenta de sus almas, de sus circuitos y sus cuerpos; de sus habilidades, deseos, obsesiones y esperanzas. Con esta colosal energía prosigue en la búsqueda del ALF (Askatasuna Libertaris Felizidanka), la mítica Piedra Filosofal que todo lo que toca lo convierte en felicidad y libertad.


Mr.Elektrokaos es un músico de la galaxia.
Forma parte del primer experimento de La Corporación destinado a crear androides con sensibilidad musical. Para hacerlo se clonaron códigos genéticos de grandes músicos de la humanidad. Beethoven, Carusso, Paganini, Jimmi Hendrix, Keith Richards, Chuck Berry y muchos otros fueron duplicados para formar el “Alma” de Mr. Elektrokaos. Un día agarró su guitarra y se fue de la base de experimentación. Los técnicos aconsejaron que no se le diera caza y se le permitiera la libre circulación por la Galaxia. Era la mejor obra cibernética de La Corporación, y el propio ingeniero jefe, Otto Rostropovich, para quien Mr.Elektrokaos era la niña de sus ojos, firmó un salvoconducto que le daba derecho a circular con total libertad. Rostropovich contaba poder escuchar las futuras composiciones de Elektrokaos mediante un chip cuya existencia ocultó a La Corporación y que él mismo había instalado en los circuitos de su creación.
Hay que señalar que para La Corporación la música no solo era una diversión o un esparcimiento, sino sobre todo una muy valiosa arma de control social.
La petición de Otto Rostropovich fue atendida y aprobada con particular diligencia.

                                                                   MrElektrokaos 


Ahora, Mr.Elektrokaos toca en los tugurios de los lupanares orbitales y en los grandes escenarios  oficiales que la Corporación tiene distribuidos a lo largo de su Imperio. Arrastra todo tipo de instrumentos en su nave Turvolkswagen Intergalactic. También un Bazooka tiempo-espacio capaz de enviar al pasado a varios hombres de un toque de gatillo bien afinado. Este último instrumento le es de mucha utilidad para salir indemne de los frecuentes altercados que se producen en los Sateliclubs.


San Angeloide es un espíritu androidal.
San Angeloide es un ente cibernético. Se desconoce su nacimiento y su composición exacta. Sus circuitos son celestiales, fruto de la comunión espiritual entre un androide, un ser humano y la divina fuerza de la Naturaleza. Cuando el reverendo Custer se encontraba confesando a la joven, virgen y hermosa Sandra Placer, un rayo alcanzó la parroquia en la que se entregaban a la sagrada liturgia. En ese divino momento, los circuitos del androide Reverendo Custer y el pensamiento y la voz de la joven, virgen y hermosa Sandra Placer se fundieron en uno; se aglutinaron el deseo y la fe, la convicción y la lujuria. Dieron vida al espíritu santo de la modernidad cibernética. Dieron vida a San Angeloide.


                                                                   San Angeloide


Dimitri Banzay es un androide transportista del espacio. En su gigantesco tráiler transporta a través de la Galaxia alimentos, vehículos, medicinas, vacunas y material inflamable.
El auténtico apellido de Dimitri es Uroff, pero en los caminos y grandes autopistas de la galaxia se le conoce por Banzay a raíz de un episodio del que fue protagonista. Fue el primer peldaño en su merecida y dilatada fama de conductor suicida capaz de cruzar la Vía Láctea. Sucedió hace quince años terrestres en el satélite orbital QR-Energi4. El único y colosal pozo de petróleo del satélite QR-Energi4 se había incendiado y amenazaba con devorar la superficie del asteroide. Solo una explosión descomunal sería capaz de atajar el chorro de fuego. Pero nada ni nadie podía acercarse al centro de aquel brutal incendio. El asteroide ardía. Todos miraban la inmensa columna de llamas atravesar el espacio.


Entonces Dimitri Uroff trepó a su gigantesco tráiler, desmontó todas las unidades excepto una, muy grande, que transportaba nitroglicerina electrosulfúrica, el explosivo más potente conocido hasta el momento.
Arrancó el motor, apretó el acelerador y la nave se dirigió con suavidad al foco del incendio. Cuando Dimitri no era capaz de ver ya nada, solo ese fuego abrasador y su calor insoportable, aceleró a fondo, abrió la escotilla de emergencia y se autopropulsó al exterior. La única palabra que se escuchó en la central de vuelos a través del transmisor de Uroff fue “Banzay”.
Dimitri salió indemne y el incendio del pozo se atajó. Fue recibido como un auténtico héroe por las autoridades locales y los medios de comunicación . La Corporación lo recompensó por las grandes pérdidas que había evitado a la compañía. Le obsequiaron con una Nave Intergaláctica nueva de gran tonelaje, una semana de Libre Tiempo en el Asteroide Karibeurano y total libertad para moverse por la galaxia.
Había nacido la leyenda de Dimitri Banzay.

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